domingo , septiembre 24 2017
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Paisaje de La Cuesta Lara

Esteban Castillo: el urdidor de 60 años de sereno arte pictórico.

Freddy  Torrealba Z.

  Esteban  Castillo lleva  el arte  de  la  pintura  en  lo genes y  el corazón.  El ha  expresado  que  si  volviera a nacer sería  de  nuevo pintor. Una  vocación  que brotó a  los  8  años de edad cuando  plasmó  su  primera  obra:  una  mansa  paloma  que  observó  en un almanaque en  el local  de un  comerciante  del  mercado  Bella Vista. Entonces  frecuentaba  también  el  mercado El Manteco donde  su  padre   tenía  un  comercio  al  detal de  artesanías.

  En  1955  decide  ingresar  a la  Escuela de Artes  Plásticas  Martín Tovar  y Tovar  donde hace  amistad con  Servido López y  recibe  la  influencia  del maestro José Requena. Entonces imperaba en  el ambiente de  la plástica  local el paisajismo, por lo  que pinta  bodegones,  retratos  y  paisajes  de  una  manera tibia. Era  todo sueño pero planeaba viajar a  la capital mundial del arte: París.

El país vivía momentos de terror  y  miedo con la  represiva dictadura  perezjimenista que  todo  lo vigilaba con sus  confidentes y  agentes  de  la policía  política (SN). Hechos que reseñamos en nuestro  libro en circulación “La dictadura perezjimenista en Lara”. No obstante, su amigo López era  todo un volcán  político movido por sus  ideas  de izquierda, mientras  que  Castillo se  mantenía observador y  cauteloso,  al decir del pintor Pastor Barragán. Un registro cronológico de  su trayectoria comprende las etapas  figurativa, Las máquinas y abstracto que revisamos a vuelo de  pájaro.

Etapa figurativa

  Este período de su carrera  artística lo llena con paisajes, rostros y  bodegones. Los  paisajes reflejan  motivos  tomados  de La Cuesta Lara lugar  al  que  Requena solía llevar a sus alumnos a realizar sus prácticas  lo cual le generó problemas  con  la dictadura. Pues al secretario  general de  gobierno Aníbal Lisandro Alvarado no  le  gustaba esa  actividad por  tratarse  de  uno  de  los  sitios más deprimidos de  la  ciudad donde resaltaban  los  contrastes  sociales de la miseria y  riqueza.. En  consecuencia,  la  censura  no  se  hizo  esperar  siendo recriminado  y  advertido  de una  sanción el  profesor  Requena  de  persistir en  dicha práctica. Es  decir, que  involuntariamente  Castillo quebrantó esa disposición  oficial al pintar esos  parajes que  bordean  la  meseta donde está  asentada la ciudad..

  En  esos paisajes es  notorio el  uso de colores claros como beige, amarillo, verde degradado. En algunos es notoria una luminosidad. El signo iconográfico  de  los mismos son  las destartaladas viviendas  y  los árboles que  aborda  minuciosamente, sin prisa  alguna, y de exprofeso. Mientras que  en  las figuras humanas es  menor  la  laboriosidad sin  pretensiones perfeccionistas  con  una  coloración blanca, rosada y unos  juegos  con  el azul con tendencia al oscuro.  Son  obras  con una  atmósfera  psicológica  del sosiego que le  acompañará en  lo  sucesivo con una leve merma durante la experiencia de Las máquinas.

Las máquinas

  Esa  etapa  de la  figuración  la  abandonaría  luego  de un  viaje  a  Nueva  York en 1964 donde entra en  contacto  con  una  sociedad  industrial. En esa  época estaban  en  marcha  los viajes  espaciales por parte  de  los norteamericanos y rusos que  influyó en  el arte  mundial. La  influencia  de los mismos  no se hizo  esperar  en su  producción cuando regresa  al  país.

  En las maquinas,  pese  a la  existencia  de un  equilibrio en  el conjunto,  que  siempre  lo  hay  en  todo cuadro,  se  percibe  un  estado de caos  y  agitación  por  la proliferación de  colores fuertes y  figuras de  las  que  se percibe  apenas  un  esbozo. El maquinismo  está  asociado  al desplazamiento  del  hombre siendo  tal vez  lo que  intentaba  expresar el barquisimetano. Según  nuestro parecer, es pintura  próxima al expresionismo por la carga de  subjetividad interior  del autor. Aquí  si hay  signos de cierto caos que rompe con  la  calma. Otro  que en  el país se dedicó al tema de  las máquinas fue  el marabino Francisco Hung,  desde  su  particular concepción. En  algunas  de estas  obras se vislumbra la  inclinación  por  el arte abstracto cuando asoman los  triángulos lo cual  vendrá  luego en  Europa.

Lo geométrico y tranquilidad

  Continúa evolucionando cuando en  1967  decide  viajar a  París  a proseguir  estudios  becado  por  el Instituto Nacional de Bellas  Artes (INCIBA). En la  capital francesa  estaba  en boga  el arte  cinético y geométrico al que  se entrega  con  vehemencia. Esta  forma de arte  tiene sus  detractores que  lo consideran  ajeno  a la realidad geográfica y  humana de  los países del Tercer Mundo por  su presunta frialdad. Se trata  de  un  arte metódico, cerebral, calculador y  extremadamente  ordenado  en  los detalles sin aparentemente ningún mensaje  explicito. Su  mensaje  hay  que  descifrarlo  desde  el mundo de  lo implícito pues en  el mismo está presente  la sensibilidad  del artista atento a su entorno  y tocado  por éste.   

  Aunque parezca un contrasentido, se  trata de pintura elemental  que  se  resuelve por la vía  del círculo, triángulo, cuadrado, rectángulo  y  aun  un  manchón siempre con profusión  de cuidados colores por cada imagen. Castillo copa  los espacios con  un  sentido y pericia  de  la proporcionalidad que  requiere  un  paciente  trabajo mediante la distribución de  los componentes  visuales  de la obra. De tal manera que lo resuelve a partir de  esa premisa en que  observamos el uso de  los triángulos para  transmitir  una  variedad de saludables  emociones y sentimientos propios de un hombre de  bien y lucha.  Es  arte casi intimista por  la resolución  detallada del tema  planteado en  pequeños espacios en  que  prevalece  el poder  del color. Para nada se trata  de  una  complicada operación de  laberintos que si  encontramos en  los libros de Kafka, Sábato  y  Borges, por esa angustia  que provoca el  sufrimiento  del  hombre. Por el contrario cuando   el  espectador  se adentra en  sus  cuadros  vive  la  gratificante  experiencia  de  la  tranquilidad. Allí radica su clave al desmenuzar desde la escrutadora observación de un solo objeto o color. La resultante es un  conjunto equilibrado, consustancial a las formas  geométricas pero que requiere ingenio y creatividad que  se  alcanzan con  mucha práctica, persistente estudio,  trabajo diario y rigurosa disciplina.

  De una  obra pictórica nos motiva, en parte: composición (perspectiva), color, forma y sensaciones que comunica y le  dan  sentido. En  la de  Castillo existe una variedad de sensaciones  entre las que  sobresale  de  inmediato la  tranquilidad mermada únicamente en la fase de las máquinas. Esa es una  constante  a  lo largo de su  obra que bien se le  puede catalogar de un logro y  merito de su creación. A nuestro parecer, es  una  de sus características. Una  evidencia de  su  bien  conformada  personalidad  y  carácter que  le  impulsaron  a  persistir en  esa  vida  del artista  del  pincel. Es que  ni  siquiera  en  los momentos más difíciles desmayó  dedicándose  a  oficios como  el de la buhonería, mesonero  y  pintor  de brocha  gorda, de lo cual se refiere con  orgullo y enseñanzas de  vida..

  Esteban  Castillo es  uno  de  nuestros máximos valores de la barquisimetaneidad en el arte  abstracto en  el cual ha encontrado su  camino a  Damasco o  realización. Un  digno representante en el mundo junto  también a los pintores: Teodoro T. Arce, Rafael Monasterios, Edgar Sánchez, César Andrade y Henrique Hernández. Su trayectoria de 60  años de creación la podemos  apreciar en  una  exposición  retrospectiva en el antiguo  palacio  de  gobierno por  el lapso de  2  meses. Es la oportunidad de  un feliz  encuentro con el  refrescante  y cosmopolita arte  de quien convirtió en realidad su sueño como lo  decía “El Chino” Víctor Valera Mora: “Un hombre puede soñar desde su corazón”. ¡Y la pegó!

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un comentario

  1. Mucgas gracias por publicar ese bello e interesante artículo sobre mi persona y mi obra. Gracias al señor, Fredy Torrealba Z. Feliz fin de semana.

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