Lunes , febrero 20 2017
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Los cuerpo de los hermanos Faddoul fueron encontrados con un tiro en la cabeza

Venganza y ambición apagaron la luz de sus sueños

En los últimos 10 años han sido muchos casos que han agitado a la población venezolana. El asesinato de los hermanos Faddoul y del niño Dayan González en Guanare, estado Portuguesa, han evidenciado la corruptela que existe en los diferentes organismos de seguridad en el país y la poca compasión de los delincuentes venezolanos a la hora de asesinar un ser humano.

Miguel Rivas, el chofer de la familia, salió a buscar a los hermanos Faddoul para luego dejarlos en el colegio Nuestra Señora del Valle, en Caracas. En ese instante, Rivas no se percató que funcionarios de la Policía Metropolitana le seguían los pasos y con ellos, la muerte.

Jhon Bryan Faddoul, de 17 años, Kevin José Faddoul, de 13 años, Jeason Faddoul, de 12 años y Miguel Rivas, de 30 años, fueron víctimas de una alcabala fantasma, donde funcionarios de la Policía Metropolitana y el hampa común les secuestraron sus vidas.

No pasó mucho tiempo antes de que la noticia tomara carácter nacional. En todo el país, millones de carros particulares exhibían mensajes en los que se pedía que los hermanos fueran devueltos sanos y salvos a sus familiares.

Durante el mes de marzo de 2006, el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) adelantó una investigación en contra de efectivos de la Policía Metropolitana, señalados por algunos testigos, como los autores del secuestro ocurrido en Bella Vista.

En paralelo a las investigaciones para identificar a los responsables del plagio, las autoridades también se movilizaron a nivel nacional para tratar de hallar a los hermanos, todo mientras se intentaba llegar a un acuerdo con los secuestradores, que ya se habían puesto en contacto con la familia para pedir un rescate por los hermanos.

Los funcionarios de la Policía Metropolitana involucrados fueron identificados Carlos José Rodríguez, Francisco Gudiño, Carlos Enrique Talavera y Maikel Monsalve Sarmiento, junto al ex miembro del cuerpo policial Miguel Antonio Buelvas Rentería y dos delincuentes de nombres William Alfredo Sosa, alias  el “Negro Papa” y Gabriel Alexander Peñaloza, conocido como “Bemba o Chande”. Tenían meses forjando un plan: Obtener 10.000 millones de bolívares a través del secuestro de los hermanos Faddoul.

Años antes, quizás en una señal que pasó desapercibida, habían secuestrado al mayor de los hermanos (Jhon Bryan) y sus padres, Gladys Diab y Hanna Faddoul, tuvieron que dar a sus captores 100.000 millones de bolívares.

Los días pasaban sin noticias nuevas sobre el paradero de los jóvenes y la sociedad civil trataba de presionar cada vez más a las autoridades para que encontraran a los Faddoul. Marchas como la del 31 de marzo, por parte de los compañeros del colegio de los jóvenes, y la del 2 de abril, en la que centenares de personas caminaron desde Quebrada Honda hasta la Iglesia La Chiquinquirá para participar en una misa oficiada por el cardenal Jorge Urosa Savino, se volvieron comunes en el país.

Finalmente, el 4 de abril de ese año, los peores temores de muchos se hicieron realidad. Aproximadamente a las 4:00 de la tarde, un grupo de la Policía Municipal de Yare encontró cuatro cadáveres en el sector el Lechozal de San Antonio de Yare. Todos tenían disparos en la cabeza y dos de ellos vestían camisas beige del colegio Nuestra Señora del Valle. Eran los cadáveres de los hermanos Faddoul y de su chofer Miguel Rivas.

La muerte de los Faddoul conmocionó al país, que se unió en un clamor de justicia por la familia. Jesse Chacón, para entonces ministro de Interior y Justicia, se pronunció en la televisión, ofreció su pésame a la familia y aseguró que los responsables serían encontrados y castigados.

Durante los siguientes días se llevó a cabo una búsqueda implacable en todo el país y el 6 de abril fue capturada Julia Maibely Charte, encargada de alimentar a los hermanos durante el tiempo que permanecieron secuestrados.

El testimonio de Charte fue vital, debido a que condujo a una serie de allanamientos que culminaron con la detención de casi 20 personas, de las cuales 17 recibieron la máxima sentencia por su participación en el secuestro y homicidio de las víctimas. Los cuatros oficiales fueron sentenciados a 30 años de cárcel.

El caso que sacudió a Guanare

“El demonio las perdone, porque Dios nunca”, es la sentencia definitiva de un grafiti estampado sobre las ruinas de la casa de una de las mujeres señaladas por la muerte del niño Dayan González, en Guanare estado Portuguesa. La gente del pueblo no pidió cadena perpetua para los responsables, solicitaron pena de muerte, a pesar de que tal castigo no está contemplado en las leyes venezolanas.

El jueves 1 de diciembre de 2011 fue asesinado y presentó la autopsia preliminar mordeduras en sus brazos, laceraciones en su ano, la carne carcomida de su zona púbica, llagas y hematomas en su ingle y abdomen.

Se conoció que el hecho se registró en una fiesta de homosexuales, donde los implicados estaban bajo los efectos de sustancias psicotrópicas y supuestamente en un rito de secta satánica.  El niño murió en un centro asistencial, ubicado en la avenida 23 de Enero en Guanare, producto de varios hematomas, causado por el maltrato que recibió de sus agresores, donde fue llevado alegando que éste se había caído de una moto. Por lo que los médicos notificaron a las autoridades de este hecho, iniciándose así la investigación.

Los entre los responsables de este homicidio figuran Gelinot González (su madre), Valentina Oropeza, Anney del Carmen Montilla Oropeza, Doris Coromoto Oropeza de Akel y Yure Quedan Hernández Medina.

José Escalona

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