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Casos escalofriantes: Apariciones del más allá II Parte

Como fue reseñado en la edición pasada de El Diario de Lara, existen muchos relatos de personas que dicen haber tenido algún tipo de encuentro con los denominados seres del más allá, llámese también almas en pena, espíritus de ambulantes, entre otro calificativo. Incluso algunos aseguran haber llegado a sentir la presencia de familiares o seres queridos que ya han partido de este mundo, pero que reaparecen en este plano para culminar algo pendiente o saldar sus deudas, a fin de no permanecer por más tiempo en este plano terrenal.

La Iglesia Católica, aunque no cree en la existencia de los fantasmas, en algunos pronunciamientos ha señalado que los espíritus pueden permanecer en la tierra luego de la muerte, cuando la persona en vida no completó alguna tarea o debe “purgar” sus pecados, a esto lo denomina como la teoría del purgatorio.

Según esta teoría, el purgatorio es el “lugar entre el cielo y el infierno”, donde los pecadores son despojados de su alma para preparar la entrada de ésta al cielo. Sin embargo, la iglesia no descarta la posibilidad de que Dios permita a las almas del purgatorio contactar a los vivos, a fin de resolver los temas pendientes.

Contrario a esto, la Iglesia Cristiana  no cree en la aparición de los fantasmas, pues como lo dice el libro de Eclesiastés 9:5-6, “porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido. También su amor y su odio y su envidia fenecieron ya; y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol”, por lo que consideran en que toda aparición fantasmal se debe a presuntamente una aparición demoniaca.

Ante esto, son muchos los que indican que si se tratan de demonios qué pasa con aquellos seres que permanecen en la tierra con el único propósito de ayudar a los vivos. Así como esta interrogante existen otras, que hasta la fecha no han tenido una respuesta certera.

Tal caso es el del denominado “hombre de gris”, el cual sale en una pequeña ciudad costera de Pawleys Island, Carolina del Sur, Estados Unidos, desde el año 1822. Según la leyenda este era un joven que iba a solicitar matrimonio a su amada, pero que murió en las arenas movedizas del lugar.

A este fantasma se le atribuyen muchos casos de bien, donde incluso se le ha considerado  hasta una especie de héroe, puesto que presuntamente siempre aparece antes de grandes huracanes, inclusive hay relatos en los que avisó a las personas para que huyeran de estas catástrofes climáticas.

Se dice que quien encuentra al hombre gris termina sobreviviendo a la tormenta y su casa queda intacta. Un caso relacionado con este ser de otro mundo, fue el de Jim y Clara Moore, una pareja de ancianos que al parecer vieron al fantasma durante una caminata; poco después la ciudad fue abatida por el huracán Hugo, pero la casa de los ancianos, como cuenta la leyenda, quedó intacta, pese a que todo el vecindario fue destruido.

Otro caso similar es el que presuntamente ocurre al sur de San Antonio de Texas, donde cualquier conductor que corra peligro al pasar las vías del tren de la zona, es empujado por un fenómeno paranormal, del cual se presume podría tratarse de los fantasmas de 10 niños, quienes fallecieron en el lugar, tras ser embestido el autobús escolar donde se trasladaban a sus casas por la locomotora, en los años 30.

Según la historia cualquier carro que tenga la mala fortuna de quedar atrapado en esa intersección, es empujado por unas manitas invisibles, que se pueden ver sólo minutos después del hecho, siempre y cuando este tenga polvo, u otro elemento que lo permita evidenciar. Ante esto, dice que son los espíritus de los niños muertos en el accidente, quienes tratan de evitar una tragedia igual a la que les ocurrió a ellos.

Por otro lado, un caso que también tiene a más de uno con “la boca abierta”, es lo que sucede dentro de las instalaciones del Parque Fundidora, en México, donde se dice que salen algunos trabajadores a hacer sus laborales como cualquier otro, sólo con la diferencia de que estos han dejado de permanecer a este mundo, tras  algún accidente dentro de ese mismo sitio.

De igual modo, se dice que se pueden ver a los hijos de algunos trabajadores que han muerto accidentalmente por estar jugando en las instalaciones no aptas para ellos, como las escaleras de los hornos y barandales. De estos fantasmas se asegura que no hacen ningún tipo de daño, sólo quieren seguir sus actividades, al presuntamente pensar que continúan con vida.

Así como estos relatos hay otras personas quienes indican que los espíritus de sus seres queridos se han manifestado ante ellos, a fin de esclarecer su muerte, salvar a un familiar, o hacer pagar por un hecho a cualquiera ha obrado mal.

Al parecer fue lo ocurrido en el año 1812, cuando un hombre llamado Russell Colvin despareció sin dejar rastro alguno, hecho que se mantuvo en esa situación durante 7 años aproximadamente. De acuerdo a la historia, Russell era cuñado de Jesse y Stephen Boorn, a los que no les caía bien, y ambos tenían por tío a Amos Boorn, que comenzó a tener sueños recurrentes con el fantasma de Colvin,  quien supuestamente le decía que había sido asesinado y que sus restos se encontraban enterrados cerca de un granero en la granja de la familia.

Esto conllevó a una serie de investigaciones, en las cuales Amos, a pesar de no encontrar los restos de Colvin, sí encontró varios objetos personales de él, lo que era bastante extraño. Algunos días después, su perro desenterró los huesos en un lugar cercano, lo que llevó a sus sobrinos a ser acusados por el asesinado de Colvin.

Del caso, aunque ya había trascurrido 7 años de la muerte de Colvin, los sobrinos de Amos al momento de ser interrogados confesaron su crimen, uno de estos fue sentenciado a cadena perpetua y el otro a la horca. Sin embargo, el fantasma no pasaba de una mera ilusión, pues Colvin estaba vivo en Nueva Jersey, e hizo una aparición pública para salvar a los Boom de su destino, lo cual dejó a más de uno sorprendido.

Espíritus o demonios

Según el Padre Fortea, exorcista experimentado de renombre internacional, en sus libros Summa, Daemoniaca y Exorcística, explica ciertos hechos que pueden ayudar a diferenciar los casos de posesión por fantasmas o demonios.

Primero, dice que los espíritus perdidos hablan con un tipo de voz distinta a la de los demonios; no suelen manifestar agresividad, y menos la ira de los ángeles caídos, al contrario suelen manifestar es tristeza y melancolía.

Segundo, si un espíritu perdido al principio muestra ira, es la ira de un ser humano que se sintió abandonado por Dios, pero conforme avanza la sesión de oración o de exorcismo va comprendiendo que quizá la culpa de todo la tuvo él o aquellas personas con las que vivió, y no Dios.

Tercero, considera como muy importante que lo característico y específico de los espíritus perdidos, es el poder rezar, donde quizás al principio no lo hagan, pero finalmente sí; y cuando rezan lo hacen sin odio, mientras que un demonio sólo repite una alabanza a Dios obligado por el poder de Cristo tras muchísimas oraciones del sacerdote y por una orden de éste en el nombre de Él.

Cuarto, el espíritu perdido puede pedir perdón del mal cometido, al contrario que el demonio, pues este no lo haría “ni en broma”.

Quinto, un demonio puede hacerse pasar por cualquier otro ser, es decir, un ángel, difunto o santo, por lo que si el exorcista insiste con su poder sacerdotal en ordenarle que diga su nombre, al final lo dice, mientras que un espíritu perdido por más que se le insista seguirá manteniendo que fue un ser humano.

Sexto, si se le dice al espíritu que bese la cruz, la puede besar sin odio.

Séptimo, a ningún alma en pena le produce aversión el agua bendita o cualquier otra cosa sagrada.

Octavo, el alma en pena no manifiesta gritos y convulsiones, y si se le habla responde, pero nada más.

Noveno, los demonios suelen salir tras un terrible alarido o fuertes convulsiones, mientras que los espíritus perdidos salen de forma silenciosa; en la mayoría de los casos, siempre sale por la boca a través de una larga expiración.

Décimo, la mayor parte de las almas perdidas antes de salir afirman que ven una luz y que se dirigen a ella, incluso muchos se despiden del exorcista y los presentes diciendo con un adiós, gracias o un voy hacia la luz

Francelys Zapata

Fotos: Archivo

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