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Madres que cambian sus instintos maternales por los asesinos

Arianny Sequera

Una madre es símbolo de amor, protección y compromiso eterno para sus hijos… Pero, lamentablemente algunas cambian sus instintos maternales por los asesinos, tomando la vida de sus hijas e hijos de manera sádica y fatal.

En los últimos meses este tipo de infanticidio ha dejado perplejos a todos los venezolanos. Lara ha sido escenario en años anteriores de la muerte de manera trágica  de infantes  en manos de sus propias madres. Tristemente, esta práctica,  cobró auge entre el mes de agosto  y octubre del presente año en  el estado Zulia.

El 6 de octubre los medios de comunicación de Maracaibo soltaron la noticia que una mujer embarazada había asesinado  a su hija de tres años a golpes y mordiscos.

Una historia de desapego maternal y extraña actitud de una mujer de etnia Wayuu resultó con el peor de los finales, cuando apagó la vida de su hija de tres años a golpes y mordiscos.

Yoliber del Carmen Montiel, de 23 años, demostró (desde el primer momento) que no sentía cariño hacía su hija, a los pocos días de nacida se la entregó a una de sus hermanas, Daniela Montiel, para que se hiciera cargo de ella, estos cuidados de la tía duraron hasta hace tres semanas, cuando la mujer buscó a la pequeña con la excusa de que le compraría ropa y la atendería como su verdadera madre.

Sin embargo, sus palabras no se cumplieron, la pequeña Johana, estuvo sometida a frecuentes maltratos durante ese tiempo. Tampoco la atendía como era debido, la abuela de la niña le preparaba comidas para evitar que se acostara sin comer y la madre se las comía, cuando fue descubierta la señora dejó de tener esas atenciones.

Yoliber tenía una relación con un hombre distinto al padre de la niña, Gustavo Adolfo Ferrer, de 26 años, de quien espera un hijo. Ambos vivían en la calle 26 del barrio La Arteaga, en Maracaibo, donde el pasado miércoles los gritos de Jhoana se escuchaban casi sin fuerzas.

Cuando el hombre llegó a la casa encontró a la pequeña sobre el piso, la revisó y se percató de que estaba inconsciente, se dirigió a uno de los cuartos para buscar a su pareja y la encontró dormida, le avisó, pero ésta sólo le respondió que le dolía la cabeza.

Minutos después la embarazada se comunicó con la mamá de su pareja, Dilia Ferrer, a quien intentó convencer de que llevara a la niña malherida hasta el hospital, pero no tuvo éxito.

Finalmente, tomó a la niña y le pidió a la hermana de Gustavo que la acompañara por si se presentaba algún inconveniente. La llevaron hasta el Hospital Chiquinquirá de Maracaibo, donde la pequeña murió al poco tiempo de su ingreso.

En el centro de salud constataron que fue agredida, presentó hematomas, mordeduras y escoriaciones en varias zonas de su cuerpo. Además, tenía un fuerte golpe en la cabeza, que le dejó una herida abierta. Su cuerpecito fue trasladado a la morgue forense de la Universidad del Zulia.

Al centro de salud llegaron efectivos de la Policía Científica, se llevaron detenida a Yoliber y a su cuñada, la progenitora reconoció haberla mordido “porque no tenía qué comer”. A la 1:00 de la madrugada del jueves liberaron a la cuñada por determinar que no tenía nada que ver con el hecho. La muchacha caminó hasta la estación del Metro de Maracaibo en El Varillal, pidió un teléfono prestado a un vigilante de un local comercial y llamó a su madre para contarle lo que había pasado.

Gustavo, la pareja de Yoliber, también fue detenido, reseñó el diario local La Verdad. Entre tanto, los detectives se encuentran investigando las razones que llevaron a Yoliber a atacar a su hija.

La mujer tiene otros dos hijos, un niño de cinco años producto de una primera relación, y una bebé de un año con Gustavo, de quien además estaba embarazada.

La historia desgraciadamente se repitió. El 11 de septiembre fue asesinada Soriangel (2), en manos de quienes se supone debían brindarle protección. La niña fue golpeada por su madre y su padrastro hasta perder la vida, en el barrio 19 de abril, al oeste de Maracaibo.

A Soriangel, la halló sin vida Aleisis Balza, abuelastra y cuidadora de la menor. Eran las  9:30 de la mañana, cuando la mujer llegó a la casa de la niña,  se dirigió a la habitación para despertar y darle de comer, pero lamentablemente estaba muerta.

La niñera comentó que la madre de la menor, María de los Ángeles Gutiérrez, de 20 años, llegó hasta su casa, el pasado domingo a las 8:00 de la noche, diciéndole que le cuidara a la bebé, con la excusa de que tenía que salir a trabajar.

“Me había dejado un dinero para que le comprara un poquito de leche y azúcar y le hiciera un tetero que ella se tomaba en la madrugada”. A la mañana siguiente, la fémina se despertó, le extrañó que a las 9:30 la bebé no se había levantado. Caminó hasta el cuarto, la tocó y la llamó, pero no respondía, detalló Aleisis.

“Cuando la volteo pegué un grito cuando vi la sabanita llena de sangre que le había salido de la nariz, un chichote en la cabeza y muchos moretones por todo el cuerpecito”.

La niñera pidió ayuda a su vecina para que localizara a la tía de la bebé que vive cerca; al no haber conseguido respuesta, le dijo a su hija embarazada, de 16 años, para que la tomara y la llevara al ambulatorio.

“Mi hija la vio y se asombró, le puso la mano en el cuello y me dijo que la bebé no estaba respirando, corrimos al ambulatorio y allá la enfermera nos lo confirmó”. En el centro asistencial indicaron que Soriangel tenía más de tres horas sin vida.

Según cuentan los familiares de la niña, su progenitora llegó hasta el ambulatorio, vestida con un short y una blusa negra transparente. La acompañaba un fuerte olor a alcohol. Se abalanzó llorando hasta la camilla donde reposaba el cuerpo de su hija, pidiéndole entre gritos y sollozos a Dios que le devolviera la vida a su hija, para cuidarla mejor.

José David Martínez Ramírez, padre de la niña, declaró que María de los Ángeles le había dicho, dos días atrás, que su bebé se le había caído y golpeado la cabeza. Afirmó que desde hace más de seis meses estaba separado de ella, debido a que en reiteradas ocasiones le pegaba a la niña, y además lo engañaba con otro hombre.

Se excusa el padre. Tras ser cuestionado José Martínez por el motivo que permitió, conociendo los maltratos a los que era sometida su hija, que se quedara con la madre, él respondió que en repetidas ocasiones “yo le pedí a María que me diera a la bebé, que yo la podía cuidar mejor y le ofrecería mejor trato, que no le iba a negar dejársela ver”.

El progenitor acotó que nunca denunció a su expareja “por miedo, porque iba a perder”. Justificando que Gutiérrez tiene muchas conexiones, cuenta con tíos en la policía y otros familiares que trabajan con la ley. “Yo no tengo a nadie conocido allí, iba a perder de todos modos cualquier caso”.

Se destapa la verdad. El cuerpo de Soriangel fue trasladado a la morgue forense, donde se le practicó la autopsia de ley. Según los forenses la niña tenía hematomas alrededor de todo su cuerpo. Había tenido un derrame cerebral, que pudo haber sido causado por el fuerte golpe en la cabeza y presentaba un cuadro de desnutrición.

Luego de conocer los resultados de la autopsia, María de los Ángeles se dirigió a la Policía Científica a declarar con su actual pareja. Según oficiales del cuerpo de seguridad, María fue detenida junto a su pareja. Ambos confesaron haber golpeado a la bebé.

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